Y después de los ajustes, ¿qué?

 

Editorial de la revista ANPE nº547

 Desde que el anterior Gobierno adoptó las primeras medidas restrictivas, sus principales destinatarios fueron los funcionarios públicos y, por ende, los docentes, que vieron recortadas sus retribuciones entre un 5 y un 10 % en una decisión sin precedentes. Posteriormente, los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas redujeron sus partidas en educación en un montante superior a los 2000 millones de euros, lo que afectó gravemente a programas educativos y a políticas de personal, con una pérdida de empleo que estimamos en más de quince mil personas. Para agravar la situación, en la última oferta de empleo público no se ha convocado en algunas comunidades ni una sola plaza docente en el pasado año.

Ahora el Gobierno de Mariano Rajoy congela el salario de los funcionarios obligada por la prórroga de los presupuestos, y baja el sueldo de cada nómina concreta por la subida del IRPF, en un nuevo castigo al colectivo docente, el funcionariado más perjudicado ya por los recortes presupuestarios

Los docentes podemos entender las necesidades sociales y ser solidarios con la ciudadanía, como lo hemos demostrado ya ampliamente. Sin embargo, hay que recordar que ya antes de la crisis habíamos perdido un 20% de nuestro poder adquisitivo, mientras en el resto de los países de la UE aumentaban las retribuciones salariales del profesorado, y que no hemos tenido nunca acceso al fondo de pensiones establecido para el resto de los funcionarios ni cláusula de revisión salarial.

ANPE recuerda que los recortes presupuestarios afectan directamente a la calidad de la enseñanza y que la inversión generosa y certera en el profesorado y en la dotación de los centros escolares debería ser, incluso hoy, prioritaria para el Gobierno. No discutimos la necesidad de poner en marcha medidas de ajuste para controlar el gasto público, pero nuestra misión como sindicato es decir la verdad y defender al profesorado de la enseñanza pública. Por eso vamos a exigir en todo momento que las medidas de austeridad empiecen precisamente en el ámbito desde el cual se toman y se apliquen en primer lugar sobre quienes nos las imponen: políticos y gestores económicos.

Desde el principio nos vamos a oponer a recortes ciegos. No vamos a consentir, por ejemplo, que se afiance como costumbre una exigua oferta de empleo público docente. Aunque las oposiciones deben convocarse siempre, la oferta del 10% de tasa de reposición es ridícula y aumentará la inestabilidad. Nos vamos a oponer también a las congelaciones de plantillas,  a los recortes que afectan a los derechos laborales y a la desaparición de los programas educativos de atención a los alumnos con mayores dificultades.

Y esto vamos a decirlo alto y claro, como siempre, sin atender al color de quienes gobiernan. Porque el signo político de los administradores públicos ha sido y será siempre indiferente para ANPE.

Después de los ajustes, ¿qué? ANPE exige un  pacto de mínimos que preserve al sistema educativo de los embates de la crisis económica, en la certeza de que la educación de calidad para todos es, sin lugar a dudas, una de las puertas de salida hacia un mejor futuro.

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