Artículo del presidente nacional de ANPE publicado en Escuela

07_escue_4051_2Panorama de la Educación 2015

La OCDE publicó el Informe Políticas Educativas en Perspectiva, las reformas en marcha, que permite analizar la evolución de los diferentes sistemas educativos, su financiación y el impacto de la formación en el mercado de trabajo y en la economía entre 2008 y 2014. Cada uno de los indicadores ofrece la comparación con la media de la OCDE y de los 21 países de la Unión Europea que pertenecen a dicha organización.

Los datos recogidos sirven para ofrecer una comparativa interesante de la situación educativa y social de los distintos países, sin embargo pueden desenfocar la visión de algunos aspectos de nuestro sistema si extrapolamos los datos y las recomendaciones al presente. No obstante, nos permite sacar algunas conclusiones.

Su publicación proporciona evidencias de que el rendimiento educativo se relaciona con los resultados económicos y sociales, y que la crisis ha condicionado su relevancia. El coste social, en términos de desempleo, es significativamente alto en España. Nuestros jóvenes, con una tasa de paro superior al 50%, cada vez tendrán más dificultades para acceder a un mercado laboral más globalizado y especializado, si no mejoramos su formación y cualificación profesional.

Por ello, una de las grandes apuestas debería ser la Formación Profesional. Este informe contempla que las tasas de titulación en FP de Grado Medio y las de Bachillerato se encuentran en España por debajo de la media de la OCDE. Solo un 1% de los jóvenes españoles va a la FP Dual, frente al 14% de la UE o al 42% de Alemania. Las recomendaciones hablan de potenciar la FP Dual conectándola con el mercado laboral. Pero una apuesta decidida requiere contar con suficientes recursos y medios para su implantación, y una mayor regulación y coordinación desde el Estado para armonizar la formación entre centro y empresa, con el objetivo de proporcionar una cualificación apropiada para favorecer la inserción en el mercado laboral.

Otro aspecto importante del informe se refiere a la financiación educativa. En España ha disminuido significativamente el presupuesto destinado a la educación debido a la crisis, aunque se afirme que el gasto por alumno continúa estando por encima de la media de la OCDE. Este dato es una verdad a medias, que ignora el marco de recortes de los últimos años. Porque el gasto educativo sí es importante cuando invertimos en educación menos de un punto del PIB de nuestro entorno y seguimos bajando año tras año los presupuestos, al tiempo que se mantienen vigentes los RD 14/2012 y RD 20/2012.

Del mismo modo, debemos combatir la afirmación genérica de que la ratio alumno-profesor está por debajo de la media de la OCDE en todos los niveles. Ello no tiene en cuenta que la magnitud que se debe computar es el número de alumnos por aula/profesor. En ese supuesto, España está por encima de los países de la OCDE, ya que ha aumentado la ratio con los recortes, debiendo valorarse como factores significativos la realidad demográfica y la configuración geográfica, así como el número de interinos con contratos a tiempo parcial, que distorsionan la ratio en los términos recogidos en el informe.

La OCDE afirma también que los salarios de los profesores son competitivos. El informe parece ignorar que en los últimos cinco años el profesorado ha sufrido una disminución media de un 20% en sus retribuciones, incluida la bajada del 5% de media en el sueldo de los funcionarios, las cinco congelaciones salariales desde 2010, la supresión de la paga extra en 2012 y la eliminación de otros complementos salariales. Es cierto que los docentes tienen una retribución inicial equiparable al promedio de la OCDE, pero a lo largo de su carrera van perdiendo nivel retributivo y, al final, sus retribuciones son inferiores a la media.

Otro aspecto que recuerda la organización es que los docentes españoles son de los que menos oportunidades tienen para ser evaluados, junto con los de Italia, Portugal e Irlanda. Desde ANPE hemos reclamado una política global y específica para el profesorado dentro de un marco normativo propio, el Estatuto Docente, donde se regule la identidad de la profesión, el sistema de acceso y su carrera y, naturalmente, la evaluación, pero vinculada siempre a la promoción profesional. Uno de los retos pasa por diseñar y regular un nuevo perfil de la profesión. Serán necesarias nuevas competencias, como la capacidad de trabajar en equipo, su autonomía, el empleo de nuevas metodologías y tecnologías, y la predisposición a la investigación y la reflexión. Evaluarlas todas es complejo, pero necesario y enriquecedor para mejorar la práctica docente y fortalecer la profesión.

El informe realiza otras consideraciones para mejorar los rendimientos educativos, poniendo el foco en la importancia de las evaluaciones de los alumnos y en el desarrollo de nuevos contenidos, metodologías y competencias sobre habilidades del siglo XXI, subrayando que se trata de reforzar el aprendizaje a través de un trabajo competencial profundo y no superficial. Apunta a que la Lomce persigue apoyar una mayor rendición de cuentas con la introducción de evaluaciones estandarizadas a los alumnos de 3º y 6º Primaria, 4º ESO y 2º Bachillerato. Para ANPE, estas evaluaciones solo tendrán sentido para mejorar los resultados si responden a un instrumento para el diagnóstico del progreso en el aprendizaje, a la homologación de contenidos y a la aplicación de programas de refuerzos y de recuperación de los alumnos, y van acompañadas de un refuerzo previo de la evaluación continua e interna.

Pero resulta evidente que habrá que esperar varios años para comprobar los efectos de la Lomce y la mejora que en los rendimientos tendrán. Mientras, la realidad educativa discurre con la aplicación de una reforma parcial impuesta sin consenso político y social, con dificultades en sus desarrollos normativos en las distintas CCAA y sin que se vislumbren medidas de apoyo y reconocimiento al profesorado, al haber sido aparcada la elaboración del Estatuto docente en esta legislatura.

Recientemente, el líder de la oposición hablaba de la necesidad de alcanzar un pacto por la educación. ANPE está abierto a ese pacto, como lo hemos estado siempre. En el ámbito de la educación es fundamental la idea de construir una estructura legislativa esencial y sólida que pueda irse actualizando con los nuevos requerimientos sociales. Muchos agoreros dicen que jamás se conseguirá. Nosotros no somos ingenuos: es difícil. Pero trabajamos con conceptos de potencialidad, como cualquier profesor, y por eso sabemos que ese pacto no es imposible, si se trata de consensuar un pacto básico y de mínimos, con un impulso de la sociedad civil. Todos debemos estar implicados en esta tarea, porque nos estamos jugando el futuro de las próximas generaciones. Es verdad que ni los antecedentes ni las perspectivas políticas invitan al optimismo, pero en algún momento habrá que hacer de la necesidad virtud.

Nicolás Fernández Guisado

Presidente nacional de ANPE, Sindicato Independiente